sábado, 30 de junio de 2012

El hombre sin brazo

El hombre sin brazo se despertó. Estaba somnoliento y le dolía la cabeza. Había dormido fatal. Se incorporó despacio apoyándose torpemente con una mano y se sentó en el borde de la cama, sin recordar dónde narices lo había puesto. 
Levantó la alfombra con el pie, ¡y ahí estaba!, el puñetero brazo que había perdido antes de acostarse.

miércoles, 13 de junio de 2012

Deseos de ratón



¡Ah..., ya falta menos! -pensó el principe Felipe- Ya son las once y media!  A las doce ya seré otra vez ratón.

Le dio un beso en la frente a Cenicienta, que había dejado el libro sobre la mesilla dispuesta a apagar la luz, y se dieron la vuelta deseándose mutuos felices sueños. 

Las frías sábanas de raso le devolvieron al Príncipe la alegría al olisquear, con sus largos bigotes, por una noche más, los sabrosos agujeros de su enorme queso.