jueves, 18 de enero de 2024

Bajo la luz del eclipse

Espasa editorial




"Es una historia de supervivencia y de pérdida, de amor y soledad"


En 1937, Mitxel Aguirre deja Guernica para unirse al Ejército de Euskadi en la lìnea de defensa de Bilbao, el Cinturón de hierro. Poco sabe de una guerra que lo dejará sin madre, sin hermano y sin casa, y que guiará sus pasos hasta Mora de Toledo.

En una finca de Toledo, María es la única superviviente de su familia. Nunca olvidará al joven miliciano que le arrancó a su hermano de los brazos, durante la ocupación de sus tierras.

De 1937 a 1977, de la Guerra Civil a las elecciones generales tras el franquismo, las vidas de Mitxel y María se van entrelazando mientras recorren, sin conseguir olvidar sus pérdidas, su dolor, la historia de un país marcado por un conflicto que todos, de una u otra manera, acabaron perdiendo.

Radio España Independiente, la emisora del PCE en el exilio, y la ciudad de Bucarest serán testigos del dramático acontecer de los dos protagonistas durante la Guerra Fría y el gobierno de Nicolae Ceausescu, cuya policía política, la Securitate, provocará un imprevisto desenlace.



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Ficha del libro:

Temáticas
Publicación6 mar 2024
ColecciónESPASA NARRATIVA
PresentaciónRústica con solapas
Formato15 x 23 cm
EditorialEspasa
ISBN978-84-670-7207-5

Páginas552
Código0010336730
Tinta texto interiorBlanco y negro

domingo, 24 de enero de 2021

Una historia desconocida, Marie Jelen


                                                                                                   Booktrailer 


Mercedes de Vega,
Una historia desconocida, Marie Jelen.

Testimonio profundo y real de una niña atrapada en la telaraña más oscura que ha tejido Europa. 

Biografía novelada de Marie Jelen, quien desde el Velódromo de Invierno y el campo de Pithiviers le escribió siete conmovedoras cartas a su padre, que este guardó hasta su muerte. 

Sus cartas salieron a la luz en 2003 y se encuentran recogidas en esta edición por primera vez, para mostrar al mundo la infancia de Marie y de miles de niños con el mismo destino. 



Es también la desesperanza de un padre en busca de su hija por el París ocupado. Es recorrer el París colaboracionista: un espejo en el que se mira la Europa invadida por los nazis. 

Es la biografía de una infancia en la que se hallan otras infancias —como la del escritor Georges Perec, cuya distancia con Marie era de unas calles— que, ignorantes de su destino, ­compartieron un territorio y un futuro secuestrado, como los de Hélène Berr o Dora Bruder.

Mercedes de Vega.

Detalles del libro

EditorialEditorial Huso
Edición ed. ()
Páginas82
IdiomaEspañol
ISBN8412301617
ISBN-139788412301618

Para adquirir el libro, pinche aquí.
 

jueves, 12 de marzo de 2020

EL LARGO SUEÑO DE LAURA COHEN. Mercedes de Vega



Novela El largo sueño de Laura Cohen.

La obra


El largo sueño de Laura Cohen es un thriller médico y de suspense y un juego de identidades.
Laura Cohen es una psiquiatra española afincada en Montreal. Tras su matrimonio con un conocido psiquiatra canadiense y la prematura muerte de este regresando solo de su casa de verano del lago Ouareau, toma como paciente a un hombre traumatizado por el pasado, que desaparece de su consulta a la tercera sesión. Ella comenzará la búsqueda de este hombre que ha suscitado en ella numerosos interrogantes por unos sucesos del pasado que involucran a su marido, e irá descubriendo una trama de conspiraciones, secuestros, experimentos secretos y torturas que reconstruyen la vida oculta del Dr. Alexander Cohen y de los personajes que la rodean, asolados por el genocidio nazi y los experimentos del control mental en la Universidad de Harvard en los años 60, de donde salió el terrorista Theodore Krazinsky, llamado Unabomber. Todo ello configura una historia de víctimas y torturadores.
La obra transcurre a finales del año 2001, en la ciudad de Montreal; en el lago Ouareau, en Saint-Donat de Montcalm y en la localidad de Invernes, en Nueva Escocia. Es una novela también de paisajes y territorios canadienses, país de acogida de los protagonistas de la novela. 
La trama es una ficción, basada en personas reales y hechos históricos: en los experimentos de control mental de la CIA con estudiantes en la Universidad de Harvard durante la Guerra Fría y de los niños supervivientes del Holocausto, para mostrar una época desastrosa a través de unos personajes victimas de Auschwitz y de la ocupación nazi en Europa que intentarán resarcirse de sus verdugos. Algunos de los personajes existieron, como Frank Olson, bioquímico de la CIA que fue arrojado por ventana del piso 13 del Hotel Slater, en 1953. Se habla de la insólita biografía de Unabomber y su manifiesto antitecnología, entre otros. Y se da a conocer a Marie Jelen y las cartas que la niña envió a su padre desde el Velódromo de Invierno y el campo de detención de Pithiviers, en Francia, antes de ser enviada a los crematorios de Auschwitz, a la edad de 10 años, como su madre Estera y los judíos detenidos en París el 16 y 17 de julio de 1942.
La novela incluye las siete cartas de Marie Jelen, publicadas en Francia a la muerte de su padre, Icek Jelen, al ser encontradas entre sus objetos personales por el hermano de Marie, en el año 2003. Se recupera con esta novela la memoria de una niña judía detenida y gaseada en Auschwitz a su llegada, con la falsa promesa de reunirse con su madre, y que dejó su testimonio del Holocausto en Francia, no a través de un diario, como escribió Ana Frank, sino de siete cartas dirigidas a su padre. 
Plaza & Janés, 2020.

viernes, 23 de febrero de 2018

Todas las familias felices, nueva novela de Mercedes de Vega.



Todas las familias felices,
nueva novela de Mercedes de Vega

El 15 de marzo de 2018, en librerías y portales de Internet.

Una saga familiar de pasión e intriga.
Una novela que engancha por sus tramas cautivadoras y la fuerza de sus personajes.
Con esta entrega regreso al universo que creé en mi anterior novela, Cuando estábamos vivos, para alcanzar el desenlace final de la saga de los Anglada, que explora las luces y las sombras que muchas familias guardan en su interior.
Teresa Anglada, en el año 2003, ve cómo su vida de periodista de éxito se desmorona cuando una de sus hijas desaparece en el Museo de Arte Reina Sofía de Madrid sin dejar rastro. Presa del pánico, Teresa tarda en caer en un detalle: su hija Jimena ha desaparecido el mismo día que su padre, un veintiuno de diciembre. Y lo que todavía no sabe es que una de sus antecesoras murió en ese mismo lugar sesenta y siete años atrás, cuando el museo era el Hospital Provincial de Madrid, si bien nunca se encontró su cadáver.
Teresa Anglada deja su trabajo y emprende una investigación para recuperar a la pequeña Jimena que la obligará a ahondar en la familia que nunca tuvo. Este viaje al pasado y a la genealogía familiar, le enfrentará a Teresa a sus propios fantasmas, a la pérdida del padre, en 1970, y a saber realmente quienes son los Anglada, hasta alcanzar un clímax del que nadie saldrá indemne.
El título de la obra, lejos de la complacencia, explora el profundo significado de la primera frese con la que Tolstói abre su novela Ana Karenina:
Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada.

TODAS LAS FAMILIAS FELICES
ISBN: 9788401020773
Editorial: Plaza & Janes

viernes, 12 de enero de 2018

¿Es que nos hemos vuelto locos con Operación Triunfo?




Creo que estamos perdiendo todo espíritu crítico, o las voces que intentan hablar de ello son marginales, pero la verdad es que estamos presenciando, de nuevo, otra vergüenza estatal. Y digo estatal porque OT debería emitirse en una televisión privada, que son las televisiones libres de fabricar cualquier basura televisiva que una TV estatal no debe ni puede permitirse. Simplemente por respeto a quien va dirigida, que somos todos nosotros, que además la financiamos para que nos fabrique entretenimiento. Pero queremos un entretenimiento de calidad. 

Tenemos el deber de ser exigentes a la hora de pedir cuentas a las televisiones públicas para que se atengan a unos valores mínimos hacia sus ciudadanos. Creo, sinceramente, que OT ha perdido el rumbo, si alguna vez lo ha tenido, y somete a unos jóvenes deseosos de triunfar, como cualquier joven, a una presión mediática y obscena. Encerrados durante meses, incomunicados, con una presión bárbara de ser eliminados cada semana sin no cumplen con las expectativas o requisitos a veces caprichosos de un jurado y un público que se guía por simpatías y odios particulares. Hasta tal punto llega la presión, que ya no son solo los participantes de ese encierro voluntario los que se vienen abajo, también los profesores y la propia directora de la “academia”, son vencidos por la presión y el desconcierto. Ayer vi llorar a la directora de OT como María Magdalena por haber insultado a un concursante de forma grosera. Estalló la pobre mujer en un mar de angustia y de lágrimas a través de lo que llaman chat, que no es otra cosa que una ventana abierta a las miserias humanas, y que tanta audiencia proporciona a la TV pública. Qué vergüenza que se tengan que batir récords de esa forma. Sin ir más lejos, en plena gala, a un concursante le dio un ataque de ansiedad. No es de extrañar que hasta los propios profesores confiesen que insultan a los participantes, símil de arrogarlos a los leones, como en la antigua Roma, para ser después perdonados por los propios gladiadores que se baten el cobre cada semana en la arena del escenario. Sin contar que son filmados durante todo el día, hasta los pedos que se tiran y los pies que se huelen. Gracias que los concursantes son chicos educados y formados y da gusto ver cómo, día tras día, con estilo y educación, salvan las vergüenzas de un programa que se lucra con sus intimidades.

En fin, OT es un gran negocio presionando muchachos. Algunos apenas tienen dieciocho años. Los venden la quimera del éxito y la fama derrochado unos recursos públicos que para nada ayuda a los buenos músicos, intérpretes y compositores que luchan sin descanso para poder editar un disco o tener un minuto en una televisión pública.

Ahí dejo esto, para los señores mandamases de la RTVE, que tienen el deber de ofrecer un servicio público. Que reflexionen si OT va a alguna parte que no sea ganar dinero en detrimento de la calidad. Yo me quedo con la televisión británica que cuida a sus ciudadanos y no los insulta.  


Madrid, a 10 de enero de 2018

Mercedes de Vega



lunes, 8 de junio de 2015

El Madrid de la II República en la novela Cuando estábamos vivos

El Madrid de la II República, de Mercedes de Vega
Cuando estábamos vivos
y el Madrid de la II República

"Acaba de publicarse una edición especial con un suplemento en el que narro la relación de la obra con el marco histórico en el que intentan sobrevivir los personajes de Cuando estábamos vivos". 

La II República es el espacio temporal de la trama de Cuando estábamos vivosEl final de los años 20 y la crisis del 29, da comienzo a una década transcendente para Europa. El golpe de estado militar, la resistencia de Madrid a caer en el asedio y el comienzo de la Guerra Civil, son los sucesos que empujan a los protagonistas de mi novela a su catarsis personal. El ambiente, una vez más, como personaje poderoso que modifica las vidas y el destino de todos los que deambulan por las páginas del relato y, que a su manera, intentan sobrevivir  y cambiar el curso de los acontecimientos.

La época no fue una elección elegida desde el principio, cuando comenzaba a desarrollar la novela en mi cabeza; llegó después, al escribirla. Intentaba narrar la muerte de un personaje; eso es lo que quería escribir; el resto fue apareciendo poco a poco. Y como ese personaje existió en la realidad y quería darle vida y ser fiel a su época, debía contextualizarlo, recrear todo su mundo y su historia, y su contexto vital. Y ese contexto era el la II República. Así que puse a trabajar a toda una época para que diera forma a todos los avatares que narro en mi relato y hacer de él un territorio de leyenda y de símbolos que me permitiesen reelaborar una genealogía familiar, épica y legendaria, como las que se forjan en los tiempos de grandes crisis sociales.

La II República fue etapa de ruptura y cambio, pero también de diversión, de libertad, de toros, de teatros, de cines y de opinión desenfrenada en los cafés y los hogares. De la bohemia a la tradición, de los barrios nuevos a los extrarradios más allá del ensanche. De un urbanismo que explota a una efervescencia estética que transforma la ciudad para elevarla a la modernidad y acabar con la hacinación y las penosas condiciones de vida. De un nuevo siglo de avances tecnológicos y nuevas corrientes artísticas e innovadoras. La época de vanguardias de Dalí, Picasso, Miró y Buñuel. Una generación que fraguó la identidad moderna de España.

Y si nos preguntamos por qué Madrid es el escenario de la novela, contestaría que a la ciudad de Madrid se adscriben mis protagonistas porque Madrid es mi ciudad, la ciudad de mis padres y en la que acontecieron los hechos que narro.

Porque el Madrid los años 20 y 30 era la esperanza, la modernidad, el futuro, las oportunidades. También lo eran Barcelona, Bilbao, Valencia, Sevilla… y sus cinturones industriales a los que acudían miles trabajadores de todos los lugres de España.

Madrid, junto a las principales ciudades españolas, era el espacio de representación de la vida de la élite política, social, artística y cultural; y también de sus antagonistas: los desheredados y los disidentes. Hombre y mujeres expulsados del campo y de la tierra, con la miseria a cuestas, las manos vacías y los ojos grandes que llegaban a Madrid en busca de trabajo, de un futuro digno, urbano, cosmopolita, libre; un bienestar que no encontraban en sus lugares de procedencia, en el espacio rural, acaparado por el antiguo régimen del caciquismo y la falta de innovación, sumido en el atraso.

La gran ciudad como la ilusión en la que comenzar la construcción de una esperanza, como ocurría en todas las urbes europeas, receptoras de inmigración rural y también extranjera.
Madrid duplicó su población en los primeros treinta años del siglo XX. La mayoría de las las capitales de provincia vieron incrementadas con rapidez sus poblaciones. Con ello, la diversidad cultural de su habitantes pone en marcha la necesidad de un cambio en la estructura económica y social. La necesidad de una vida mejor generó un profundo deseo de cambio que nacía espontáneamente. Ese anhelo de cambio está representado en la novela a través de Francisco Anglada. Ellos provienen del sur de Aragón y personifica a una burguesía ilustrada que nunca llegó a hacer su revolución francesa.

Madrid de la II República, de Mercedes de Vega
Pero Madrid no pierde su identidad con los flujos migratorios. Se reafirma así misma como un espacio de diversidad humana en la que no se rechaza a nadie ni se pide nada a cambio. Todos los que llegan la hacen suya. Madrid se deja querer y amar por los que llaman a su puerta, con las manos vacías o llenas. Y todos se la diputan y la afirman para hacerla suya, como a una gran amante, como la propia Lucia Oriol y Francisco Anglada que hacen de Madrid su amor, su refugio y su tragedia. Madrid da carta de ciudadanía a todos sus habitantes; a los que viven en grandes casas y palacios pero, también y, sobre todo, a los que llegan a las pensiones, a las buhardillas, a las casas de corrala y a los sotabancos, como "la mujer de los pechos vacíos" con la que termino la novela.

Mis personajes, como el Madrid de la República, desean borrar de la geografía de la ciudad la visión barojiana que continúa en los años 30. El autor escribe en 1903:

… Madrid está rodado de suburbios, en donde viven peor que en el fondo de África un mundo de mendigos, de miseria, de gente abandonada…

Baroja, Pío: "Crónica: Hampa". El Pueblo Vasco, 18-IX-1903

Cuando estábamos vivos lleva el impulso del Madrid de la literatura de la generación del 98 con vocación europeísta de Pio Baroja, Azorín, Valle Inclán y Unamuno. Pero tampoco olvida a los castizos madrileñistas como Carlos Arniches y Ramón Gómez de la Serna. Éste inaugura la tertulia literaria en el café Pombo de las vanguardias artísticas del periodo de entreguerras. Escribe Ramón Gómez de la Serna, en Nostalgias de Madrid:

Madrid es tan novelesco, que su novela perfecta es la de lo insucedido.

Es la época en que asistimos al renacimiento del arte y de la literatura con el impulso innovador y vanguardista de la llamada "Edad de Plata" que pone el broche de oro al Madrid literario y artístico de la España de la II República.

Todos hicieron de Madrid su escritura. Ciudad sedienta de todas las estéticas y todas las filosofías, con un inmenso amor por la vida. Desde los cafés literarios, la Residencia de Estudiantes y el Ateneo, las grandes voces de la literatura española escribían su identidad. Dámaso Alonso, Luis Cernuda, Rafael Alberti, Vicente Alexaindre, Federico García Lorca, Juan Ramón Jimenez, Max Aub… escriben en la geografía madrileña como en una hoja en blanco en la que dar forma el pensamiento libre, como el de Ortega y Gasset, Ginés de los Ríos y la Institución Libre de Enseñanza. La mayoría de los escritores de esta explosión literaria terminaron en el exilio, como León Felipe, o desaparecieron dramáticamente en el conflicto, como Lorca y Miguel Hernández. Ellos darán paso a la literatura de la desolación y de la añoranza, tras la Guerra Civil, la II Guerra Mundial y los estragos del fascismo.

Es también la España de 1934, cuando el Congreso aprueba el sufragio femenino, tras un caluroso debate en sus escaños entre dos diputadas, abogadas y feministas, que han logrado romper resistencias y llegar a lo más alto en la política: un escaño en las Cortes. Y son Clara Campoamor y Victoria Kent. La una a favor y la segunda en contra de otorgar el voto a la mujer, representan una muestra de los antagonismos de aquellos años agitados.

Y este es el contexto, el marco narrativo de la II República, que, junto al turbulento espacio político español, con de la huida de un rey y la caída de la monarquía, 26 gobiernos en 8 años de República, cuatro elecciones: una municipal y tres a Cortes Generales, y un golpe de estado militar apoyado por el fascismo de Italia y Alemania, conforma la génesis de Cuando estábamos vivos, que finaliza como la mismísima II República: con el levantamiento militar y la Guerra Civil que ya entra en Madrid por la Ciudad Universitaria y el Parque del Oeste.

Cuándo estábamos vivos, de Mercedes de Vega
He querido hacer de Madrid un territorio mítico porque en la II República la ciudad asienta su identidad moderna, como moderna es Lucia Oriol y la libertad con la que vive por todos los rincones de la ciudad. Una ciudad que cambia su fisonomía.

Desde principios de siglo, el nuevo urbanismo intenta racionalizar el trazado de las calles con nuevos edificios monumentales que dan paso a nuevos barrios. Como la Ciudad Lineal de Arturo Soria, ideada por el urbanista para la convivencia de todas las clases sociales en un entorno propicio a la vida higiénica y saludable. Es la ciudad de grandes arquitectos, como Antonio Palacios, que diseña el Circulo de Bellas Artes, El Palacio de Comunicaciones, el Gran Casino de Madrid, entre otros. Se construye la nueva Ciudad Universitaria (ya iniciada en 1927), diseñada por el equipo de López Sotero para sustituir a la antigua de la calle San Bernardo. Se proyecta el complejo gubernamental de los Nuevos Ministerios, encargado por el ministro de Obras Públicas Indalecio Prieto, en los terrenos del hipódromo, a Secundino Zuazo que diseña también la prolongación de la Castellana. De ese arquitecto bilbaíno es el Palacio de la Música y la emblemática Casa de las Flores (en el mismo barrio de Argüelles en el que residen los Oriol y los Anglada), y donde vivió Pablo Neruda por recomendación de su amigo Rafael Alberti, durante el tiempo en que fue cónsul de Chile en Madrid, entre el año 34 y el 36. En la guerra, la Casa de la Flores se encontró en el frente de batalla, sirvió de cárcel y de arsenal y dicen que el gran patio interior se convirtió en campo de fusilamiento.

Pero antes, la ciudad crece hacia los suburbios y arrabales que soportan la presión del cinturón periférico, donde se amontan los obreros sin trabajo en chabolas, descampados, a lado de los traperos como el de Tetuán de las Victorias. Y también se desarrolla hacía sus planificados ensanches racionalistas como la nueva colonia de El Viso y el Parque-Residencia, diseñadas por Rafael Bergamín, cercanas a los altos del hipódromo, para alojar a una clase media que ansía crecer y consolidarse.

Madrid se transforma y sus habitantes con ella, al igual que Cuando estábamos vivos transita por esta época hacia otra bien distinta.

En este entono se fragua la historia y la trama de la novela, y toman vida y acción todos y cada uno de sus protagonistas. Ellos se mueven por los parques, cafés y callejones. Por esas calles estrechas, como la del Príncipe, en la que se inaugura en 1917 la primera sinagoga da Madrid, en un piso particular. La II República continuó con la política filosefardita comenzada por el senador Ángel Pulido y Alfonso XIII, y acogió en España alrededor de 3.500 judíos refugiados del nazismo. Otros llegaron antes, con la depresión del 29 y los pogromos europeos. Algunos judíos del Protectorado y del Mediterráneo se instalaron en España con la llegada de la República. Pero para las órdenes religiosas no corrían buenos tiempos.

También Cuando estábamos vivos es el Madrid de los hospicios y de los hospitales de beneficencia, con sus más de 45.000 niños sin escolarizar en 1931.Donde las obras de caridad y filantrópicas se solapan con los esfuerzos de los gobiernos para terminar con una población sumida en la pobreza.

Y este es el relato de la ciudad que hoy heredamos y que testimonio en las páginas de esta novela. 79 años después, solo aspiro a que el lector haga suya por un instante la historia de este libro, como mis personajes han tenido que hacer suya la época en que existieron, si alguna vez estuvieron vivos.


Madrid, junio de 2015


Mercedes de Vega
Cuando estábamos vivos, de Mercedes de Vega